1 Médico patólogo. Profesor Emérito. Universidad Peruana Cayetano Heredia.
La Presencia deL Pasado,
La identidad nacionaL en
“El NuEvo INdIo
The Presence of the Past, National Identity in “El Nuevo Indio”
Uriel García cáceres
1
U
n componente básico de la democracia
es la identicación de la mayoría los
miembros de una sociedad con ciertos
rasgos culturales, idiomáticos y ambientales.
Con la globalización de las migraciones, dentro
de un país o del mundo entero, el componente
racial de la identidad gradualmente se va
esfumando.
En 1939, Pablo Neruda, durante su visita al
Perú, le pidió a José Uriel García que fuera su
guía para contemplar Machu Picchu (Figura
1). En esa oportunidad, el brillante poeta
observó con agudeza que en los Andes, más
que en ningún otro lugar de América, existían
graves problemas sociales y económicos ya
señalados por luchadores, como el propio
José Uriel García, en cuyo entorno, dijo: ... se
cargan y se encienden las desesperadas esperanzas
de nuestro destino de americanos libres
(1)
Pero,
esas “desesperanzas”, desde entonces, aún
persisten y en algunas zonas, paradójicamente,
se han incrementado. Las frustras esperanzas
se han distorsionado hasta convertirse en una
caricatura por el avance, casi apocalíptico de la
1 Tomado del discurso pronunciado por Pablo Neruda. en 1946,
cuando José Uriel García fue agasajado por su elección al
Senado de la República.
modernidad, que no da tiempo -o no permite-
un cambio estructural con justicia social y en
el que predomina la masiva transculturación
caótica. Esto parece condicionar el maltrato
diario a los derechos humanos sin que a casi
nadie le importe. Se admira, entre los sectores
más deprimidos de nuestros pueblos, a los
políticos más corruptos igual que a los peores
actores de los programas más perversos de la
televisión. De esta situación se aprovechan los
que medran en los charcos de la corrupción.
Precisamente, esto ocurre por la falta de
identicación cultural de sus habitantes.
Allá, en el Cusco, en las décadas de 1920 y
1930, se produjo un debate sobre los senderos
que conducirían a encontrar los elementos
que cohesionen a las sociedades en comunes
rasgos, como los culturales, las tradiciones
o las creencias. Esto ocurrió dentro de un
ambiente de muy elevada calidad, producto
de un progreso regional sorprendente aunque,
desafortunadamente, muy fugaz ya que
fácilmente se deterioró hacia la década de
1950. Hay que aclarar que dicha evolución no
fue acompañada por justicia social para los
nativos “indios”.